Polish Trip IV – Wroclaw

20 11 2007









Polish Trip III – Auschwitz

9 11 2007

Auschwitz no es más que un museo, un recordatorio de determinados momentos. Todos tenemos algo de esas piedras frías y llenas de musgo y siempre ha habido y existen Auschwitz en todas partes, con diferentes formas, tamaños y nombres pero con el mismo significado: El bien y el mal no existen en la naturaleza, son inventos del ser humano. Porque somos antinaturales.











Polish Trip II – Krakow

8 11 2007

La ciudad que nos esperaba al segundo día era bastante diferente a la anterior. Las proporciones de Cracovia se ajustaban más a la normalidad, de forma que (sólo al principio) la distribución de las calles me recordaron un poco a Málaga. Pero esa sensación se difuminó en pocos minutos. Cracovia es la mejor ciudad para disfrutar como turista que he conocido. Puedes caminar sin rumbo y encontrar un detalle en cada esquina por el que ha merecido la pena viajar hasta allí, y son incontables los edificios y monumentos a visitar. Cierto es que en precios no es barata, pero se compensa con creces por el mero hecho de pisarla. De los lugares que he visitado de Erasmus, dejando por supuesto a un lado Kosice, Cracovia es la única ciudad que estoy deseando visitar de nuevo a pocos días de haberla dejado.

Si en Varsovia la gente parecía triste y amargada por las calles, en Cracovia había más juventud y se corroboraba la impresión de que el nivel de inglés entre los polacos es más que notable (resulta extraño el pasar varios días sin problemas idiomáticos en esta zona de Europa). Y también junto a la variopinta oferta cultural gratuida en plena calle, que variaba en pocos minutos y de un día para otro, había que añadir una vida nocturna espectacular. Los bares, restaurantes y discotecas en Cracovia están alojados en refugios subterráneos de la Segunda Guerra Mundial que vienen a ser enormes laberintos bajo tierra en los que es fácil perderse y requieren de minutos para ser atravesados. No recuerdo una noche en Kosice mejor que la que pasé entre las paredes enladrilladas del Frantic.

Polonia y Eslovaquia tienen muchas cosas comunes. Temperamento, mentalidad, cocina y fonética son sumamente parecidas. Pero hay un rasgo diferenciador que salta a simple vista: las féminas. Mientras en Eslovaquia predominan las proporciones de alta y delgada modelo de pasarela, con evidentes excepciones, en Polonia -y acentuadamente en Cracovia- los tiros van más hacia una acertada voluptuosidad. Da la casualidad de que tuve la opción de pillar plaza para irme de erasmus a Cracovia, pero fue presentada a última hora y me pareció demasiado temeraria. Qué mala es la ignorancia.

En pocos días continuaré con la visita a sendos campamentos de concentración nazi en Auschwitz y Birkenau, terminando, sólo temporalmente, nuestro periplo polaco.





Polish Trip I – Warsaw

6 11 2007

Un día después de regresar de nuestro tour por Polonia aún me siento desorientado y con déficit de sueño (dormí poco más de 7 horas en 4 noches y 3 días). Ha sido el viaje más caótico de mi vida, fruto de dejar la planificación en manos ajenas. Pero de todo se aprende. La travesía arrancó en el comienzo de la noche del jueves y ante nosotros se extendía toda una noche en tren en la que fui el único que no durmió ni un minuto. En apenas unas pocas horas vivimos lo que era tener problemas con pasaportes en la frontera -me abstendré de explicar cómo y por qué- y ver cómo nos ponían una multa al no servir el ticket Interrail en el tren en el que estabamos subidos. Ya en Varsovia la sucesión de gambadas fue imparable y ascendente y no tengo la cabeza ahora lo suficientemente en su sitio como para recordarlas. No obstante y pese a todo, he disfrutado mucho estos días.

Varsovia ha resultado menos fea de lo que muchos vaticinaban, incluyendo avisos de propios polacos. En realidad Warsaw es enorme y muy moderna, quizá demasiado moderna y amplia para lo que uno se espera y resulta por ello incómoda a la hora de hacer turismo. No he estado en Alemania (por ahora) pero constantemente tenía la impresión de estar entre una mezcla de Berlín y Londres. Es una ciudad muy germanizada en cuanto a organización, aunque también muy católica, quizá exageradamente católica, con iglesias pegadas a iglesias cerca de otras iglesias y extrañamente militarizada, algo que no tiene mucho sentido en la zona más occidental y con menos conflictos de Polonia. Varsovia es también, como toda capital europea, una ciudad cara incluso fuera de las zonas turísticas.

En este primer viaje verdaderamente erasmus -había salido fuera pero no con tanta peña ni durante tantos días- me he dado cuenta de dos aspectos interesantes: El primero es que, en condición de erasmus, no me sentía totalmente español al encontrarme con otros españoles, como si perteneciera a una “categoria nacional” distinta. El otro detalle fue el encontrarnos con grupos de erasmus de otros lugares. Uno de nosotros lo definió muy bien haciendo paralelismo con el episodio de Futurama donde se utilizan cajas para viajar entre universos y los personajes se encuentran a sus “yos” en diferentes colores (“la caja dice que tararí” en las paracajas de Farnsworth). Encontrarse a otros erasmus ha sido como ver una versión falsa de nosotros mismos. Do-to-ho, Ko-si-ce.

En la correspondiente carpeta de los álbumes públicos hay una buena cantidad de fotografías que se irán completando a lo largo de la presente semana y siguientes, y en un par de días subiré el segundo capítulo del gambitero viaje polaco, esta vez desde la hermosa ciudad del dragón: Cracovia.