Zlatusik

27 12 2007

A punto de dejar mi hogar español para dar comienzo al trecho largo, y me asusta decir que final, de mi experiencia dedicaré este post a un intento de desvelar el “porqué elegir Eslovaquia para irse de Erasmus” en plan didáctico. Una vez superado el shock que supone volver a casa (y tener tiempo para pensar) empezaré, y pese a que suene incongruente, con los motivos para no venirse que son precisamente los motivos para elegir una zona más conocida. Si pensamos colocar esta lúdica beca a modo de promoción en el curriculum (si acaso alguien lo hace, por el tema de tratar con empresas y tal) Eslovaquia no es el lugar adecuado por el desconocimiento casi total hacia el país en el oeste europeo, equiparable al que se podría tener de Etiopía o Kazhajstán. Decidirse por ir a algún rincón de Eslovaquia (o un país a priori semejante) implicará que sólo tú y los que te acompañen en la experiencia tendrán una idea remotamente cercana de lo que es el país, y si vas a una ciudad como Kosice sabrás con seguridad que un gran porcentaje de lo visto y vivido quedará para tí, porque no podrá repetirse en otro lugar ni podrá ser explicado a otros con la suficiente claridad: en nuestro caso, Kosice empieza y acaba en Kosice.

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¿Qué busca uno al irse de Erasmus? Las premisas básicas de aprender idiomas, guarrear y viajar se reducen en el mero hecho de sentirse pleno. Y puede hacerse un paralelismo muy claro para clasificar los destinos. Hace décadas, los juguetes eran muy cutres y a veces los niños recibian con entusiasmo una caja y se divertían con ella. Eran felices con un pedazo de cartón. Muchos erasmus buscan en una ciudad importante un lujoso juguete en el que surjen depresiones, malestares, incomodidades y una multitud de desaveniencias. Kosice es una caja de cartón a la que nunca se le acaban las pilas. Hay una lección importante en vivir en un lugar radicalmente distinto a lo que has conocido y redescubrir con ello ciertos valores de autenticidad. Kosice es una ciudad entre dos estados: bajo la herencia de un denso pasado y el empuje de un cambio inminente. Es una imagen que lentamente se evapora, y vivir aquí de erasmus es disfrutar de una ciudad que como concepto va a desaparecer para siempre en poco tiempo. La globalización lo impregna todo y en nuestro continente cada vez hay menos lugares donde la mancha puede quitarse rasgando sólo con el dedo.

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Esto, en contra de lo esperado, marca la experiencia sólo positivamente. Eslovaquia es sumamente barata y, tomando como ejemplo Kosice, tienes la seguridad de no ver a ningún otro español por la calle, o lo que es lo mismo, ser visto por los nativos como una curiosa anomalía. En la vida difícilmente puede experimentarse una sensación más atractiva de saberse “diferente” solo por el hecho de ser. En ocasiones viene a ser como las clases de educación primaria en las que, siendo críos, si alguien nuevo llegaba al aula era el centro de atención, y si ese alguien era extranjero su exotismo multiplicaba la curiosidad todavía más. En Kosice la clase de primaria viene a ser una residencia de casi 2.000 estudiantes que cuchichean a tus espaldas y no se atreven a hablarte por timidez.

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¿Por qué elegir Eslovaquia, y en particular Kosice? Tú sabrás. Hay dos cosas en el previo Erasmus que no puedes eludir. Una es elegir destino -si puedes- con una tremenda ignorancia. La otra es ver derrumbarse lo poco que creías saber o te habían contado. Vagueos, atracones de última hora, profesores pasotas y otros mas duros que en tu Universidad origen, fiestas enlazadas a otras fiestas, algo más de dos decenas de erasmus, mucho cachondeo y poco tiempo para el descanso; todo eso es fácil de encontrar en cualquier erasmus. Pero la sorpresa, y lo realmente bueno, pertenece a los que se atreven a venir. Porque si estás en la poco fructífera pero envidiada etapa de eligir destino, no olvides que el erasmus depende de 4 factores principales con igual relevancia en el resultado de la experiencia: al final, por mucho que planees, será un 25% de lo que TU eres, un 25% de lo que aporten los erasmus que te toquen, un 25% del destino geográfico y un 25% de factor aleatorio/gambitero. Partiendo de la premisa de que JAMÁS podrás controlar ninguno de los cuatro factores (ni serán iguales de un año para otro) todo vendrá rodado.





British Trip – London

19 12 2007

Los cuatro gambiteros de Kosice probaron suerte en la capital del Reino Unido para atestiguar, cual Johny Riesgo, que las gambadas salen más caras fuera de Eslovaquia. En resumen: viaje de lujo y cuatro días comiendo sólo bocadillos. Atención al invitado especial tras los créditos.











Vianoce

11 12 2007









Slovensky

8 12 2007

A una semana de volver a casa por Navidad son muchas las canciones ligadas a momentos especiales aquí. Hay un compendio de unos 5 o 6 temas, todos Dance, que escuchamos en cualquier lugar, desde restaurantes elegantes, discotecas, farmacias, centros comerciales y pubs; es lo que hemos dado a llamar el “eslovaquia mix” que aún no pondré por aquí, pero hay otras canciones en mi caso igual o más importantes. No todas cuentan con videoclip, por lo que aquí colocaré sólo una pequeña muestra de dos de los artistas que más he escuchado en la Jemne Melódia

Peha – Spomal

Desmod – Zhori vsetko co mam

Y como curiosidad, sabed lo que se siente al llegar al ala de mi residencia y ver a esta gente viendo los Simpsni. Y sí, a Marge la dobla un tío.

PD: Uff, casi un tercio del erasmus ya.
PD2: El video de los Simpsons está en checo. No encuentro una muestra en eslovaco, pero tampoco importa mucho, a nuestros oídos es casi lo mismo.





Jedalen

2 12 2007

Antes de llegar a Eslovaquía creía tener cierta idea de lo que me acabaría encontrando en términos culinarios. Como en muchas otras cosas iba muy desencaminado. Por ejemplo pensaba que por ser un país perdido en el centro de Europa habría una gran tradición ganadera, lo cual no es del todo cierto. En eslovaquia prevalece el sistema de unas pocas ciudades grandes y muchos pueblos acogedores, como barrios dispersados por el campo dentro de un país en absoluto grande: la gente suele tener un pequeño huerto enfocado a cultivar verduras y no a tener animales. Esto repercute en que se pongan hasta arriba de hortalizas y no vean demasiado la carne, aunque esto necesita matizarse.

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La carne estrella en Eslovaquia es el pollo. La diferencia de precio respecto a otros animales es bastante grande y hay restaurantes donde no ofrecen otra o, si la ofrecen, es en plan “alternativa especial”. La segunda carne más habitual suele ser cerdo, luego una raza de pollo exclusivo de aquí cuyo nombre no recuerdo y pavo en ocasiones. La ternera no aparece ni en foto, creo que la llegado a comer sólo una vez en estos casi tres meses y por casualidad. Y al no tener una gran tradición ganadera, la variedad y calidad de los quesos eslovacos deja mucho que desear (para un español). El 80% de su producción son quesos ahumados para disimular que son insípidos y a los que dan toda clase de formas, desde la apariencia de una patata, una cesta o tirabuzones. Son quesos que sirven para fundirse sobre carne pero cuya utilidad cesa ahí. Comerselos crudos o mezclados con otros ingredientes es torturar el paladar. También comen mucho Edam para los bocadillos, pero no es típico eslovaco. Lo que sí es típico es un queso muy cremoso y fresco usado en las comidas que explicaré más adelante, el bryndza (entre otros de textura parecida), pero no los considero quesos propiamente sino más bien una crema láctea que venden por cucharones o empaquetados como salsichas, un sistema que da para confusión al principio ya que también lo usan para envolver un paté típico -que carece de hígado- y una asquerosa pasta de soja que provoca el vómito con efecto retardado.

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No obstante y si obviamos el uso excesivo de arroz blanco y patata cocida y su nulidad para la pasta (encontrar lasagnas y canelones, congelados o en restaurantes, es casi imposible e incluso los macarrones como los conocemos son rara avis) los platos típicos eslovacos son bastante interesantes y cuando les coges el punto, exquisitos. Abajo coloco una foto del Halusky, una especie de pasta cocida hecha con patata rallada, harina y huevo, bastante suave y a la que se le añade la crema de queso bryndza típica y bacon frito, dando un plato barato y que llena casi al instante en los días de frío. La he probado también con col ácida salteada, aunque el cambio no evita que también pueda hacerse un plato cansino del que es mejor no abusar en cantidad.

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Otro plato, si bien no exclusivo del país pero muy común en la zona, es el Pirohy, unas empanadillas cocidas y no fritas a las que rellenan con patata y queso y complementado con bacon da un plato bastante potente para el invierno, aunque no del todo de mi agrado. Para los críos suelen rellenarlo también con mermelada en lo que sería una primera cena (que es como llaman a la merienda aquí).

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Uno de mis platos favoritos por aquí es el segedinsky gulas s knedlikmi, carne de cerdo adobada acompañada de col ácida salteada y un pan cocido muy lentamente y no hecho del todo que resulta tremendamente esponjoso y muy sabroso. La mezcla de la carne con la col y el pan es uno de los caprichos que me vienen a la mente cuando queda poco para la hora del almuerzo y estoy en clase mirando el reloj.

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La col ácida es muy recurrente (lástima que siempre le echen semilla de enebro) y con ella preparan una sopa típica que suele ser el primer plato en Navidad, la kapustnica. Esta sopa suele llevar además huevo cocido y patata, trozos de una salchicha especial alargada como un fuet y de rojo oscuro, que tiene un sabor muy particular a medio camino del bacon y la carne ahumada. Todo sea dicho, entre su amor por la mantequilla (y su imposible combinación con hortalizas crudas) y la abundancia de tocino, aquí a veces no controlan en absoluto el consumo de grasas, que no de carnes rojas (más quisieran).

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El no ser excesivamente exquisitos con el queso ha permitido a los eslovacos jugar con la sartén y hacerles hábiles friendo el queso. Copiado por los yankis en los “palitos de mozzarella”, el auténtico queso frito se prepara en grandes triángulos y pese a que en principio uno espera un San Jacobo sin jamón la textura del queso y su grosor dan un plato muy diferente, bastante más seco y al que se le suele complementar con tatranska, ya que esa es la salsa estrella aquí: la salsa tártara (la mayonesa se deja para los pescados y los no amantes del pepinillo, la segunda verdura encurtida estrella).

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Cerraré este post alimenticio con las bebidas. La cerveza en Eslovaquia, igual que en la República Checa, es después del agua la bebida más barata. Aunque existen buenas cervezas negras, lo popular son unas rubias algo oscuras y a veces con tintes parduzcos, en marcas como Zlatý Bazant, Šariš, Corgon, Gemer y Martiner. Y aunque por la influencia rusa el vodka tiene su relevancia (el ron de aquí es casi ausente y sabe a pasta dentrífica) los licores típicos son una gran alternativa. Van desde el ceresnovica, dulce y con sabor a cereza, al fuerte slivovica, supuestamente hecho con ciruela, pasando por el amargo borovicka hecho con muérdago, aunque mi favorito sea el hruskovica, con un suave toque a pera. Hay un problema con el alcohol en este país, y es que hay un gran desnivel en la concentración desde la cerveza a los licores y el vodka. Desnivel del que se puede pasar olímpicamente con la Kofola, casi la bebida no-alcohólica nacional: una cocacola esclusivamente eslovaca de fuerte sabor a vainilla y con una sola cosa en común respecto a su homónimo americano: el color.

Dobrú chut.