Un día después de regresar de nuestro tour por Polonia aún me siento desorientado y con déficit de sueño (dormí poco más de 7 horas en 4 noches y 3 días). Ha sido el viaje más caótico de mi vida, fruto de dejar la planificación en manos ajenas. Pero de todo se aprende. La travesía arrancó en el comienzo de la noche del jueves y ante nosotros se extendía toda una noche en tren en la que fui el único que no durmió ni un minuto. En apenas unas pocas horas vivimos lo que era tener problemas con pasaportes en la frontera -me abstendré de explicar cómo y por qué- y ver cómo nos ponían una multa al no servir el ticket Interrail en el tren en el que estabamos subidos. Ya en Varsovia la sucesión de gambadas fue imparable y ascendente y no tengo la cabeza ahora lo suficientemente en su sitio como para recordarlas. No obstante y pese a todo, he disfrutado mucho estos días.
Varsovia ha resultado menos fea de lo que muchos vaticinaban, incluyendo avisos de propios polacos. En realidad Warsaw es enorme y muy moderna, quizá demasiado moderna y amplia para lo que uno se espera y resulta por ello incómoda a la hora de hacer turismo. No he estado en Alemania (por ahora) pero constantemente tenía la impresión de estar entre una mezcla de Berlín y Londres. Es una ciudad muy germanizada en cuanto a organización, aunque también muy católica, quizá exageradamente católica, con iglesias pegadas a iglesias cerca de otras iglesias y extrañamente militarizada, algo que no tiene mucho sentido en la zona más occidental y con menos conflictos de Polonia. Varsovia es también, como toda capital europea, una ciudad cara incluso fuera de las zonas turísticas.
En este primer viaje verdaderamente erasmus -había salido fuera pero no con tanta peña ni durante tantos días- me he dado cuenta de dos aspectos interesantes: El primero es que, en condición de erasmus, no me sentía totalmente español al encontrarme con otros españoles, como si perteneciera a una “categoria nacional” distinta. El otro detalle fue el encontrarnos con grupos de erasmus de otros lugares. Uno de nosotros lo definió muy bien haciendo paralelismo con el episodio de Futurama donde se utilizan cajas para viajar entre universos y los personajes se encuentran a sus “yos” en diferentes colores (”la caja dice que tararí” en las paracajas de Farnsworth). Encontrarse a otros erasmus ha sido como ver una versión falsa de nosotros mismos. Do-to-ho, Ko-si-ce.
En la correspondiente carpeta de los álbumes públicos hay una buena cantidad de fotografías que se irán completando a lo largo de la presente semana y siguientes, y en un par de días subiré el segundo capítulo del gambitero viaje polaco, esta vez desde la hermosa ciudad del dragón: Cracovia.

Jo, qué ganas de ir a un país de esa zona de Europa… La verdad es que a mí no me recuerda nada a Alemania, en todo caso la torre esa a Londres porque se parece un poco al Big Ben. A saber cómo se pronuncia lo que pone en el cartel ese, que supongo que será el nombre de una ciudad o algo.
Mola la foto de la placita esa con los edificios de colores.
Francis, que es Warsaw, corrige Mojamuto…
JEje no te creas q estaba seguro, pero mira Warsow es tb un famoso shooter game de Linux, estilo Quake
http://de.wikipedia.org/wiki/Warsow_(Computerspiel)
bueno tb es un pueblo germano del norte:
http://de.wikipedia.org/wiki/Warsow
La pista de tenis q tenemos a la vista esta completamente blanca… a mi me pilló la nevada de vuelta de las fotocopias…
Ah ya estas aqui
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