Matemáticas, Física, Geología e Informática se engloban dentro de la misma facultad de ciencias en la Universidad Pavol Jozef Safarik, antiguo literato-politico de Kosice que ni sus conciudadanos conocen. Mi facultad está en realidad compuesta por dos edificios distintos, uno poligonal y de color rojo perteneciente a la era comunista -con todo lo que eso conlleva- y otro de una época muy anterior que, pese a las remodelaciones, es evidente que cuenta con dos siglos o más en sus cimientos. Ambos edificios están conectado por un pasillo que flota 10 metros en el aire y que da comienzo a decenas de anomalías estructurales.
Ahora estoy acostumbrado, pero los primeros días no podía caminar sin extrañarme de los pasillos de medio metro de anchura y cuatro de alto, con lavabos en cada esquina, sin importar que estuvieran justo delante de la puerta de un jefazo o dentro de un aula. También en mi facultad alrededor de las puertas hay extraños armarios en arco que nadie usa y todos van con un rollo de papel higiénico en la mochila porque, salvo en los restaurantes caros, no hay papel en ninguno de los servicios de la ciudad. La facultad es como una ratonera, no por lo pequeño, sino por lo estrecho y retorcido. Varios compañeros de mis clases aquí se van en febrero de erasmus a Málaga, y me temo que el shock a la inversa que van a sentir en la UMA ETSII será incluso mayor. Pasarán de un zulo a las Minas de Moria.
¿Y cómo son las lecciones propiamente dichas? Extrañas en su mayoría y como erasmus que somos, variadas. Tengo desde tutorias face to face con el profesor, uno de las cuales se emperra en hablarme en español aunque yo le responda en inglés, a clases con los eslovacos en eslovaco, donde la cantidad de inglés, y por ende el aburrimiento, son inversamente proporcionales en diferentes niveles. Por lo general puedo decir que me gusta más la forma de enseñar aquí, más cercana al alumno que en Málaga y fruto de la total gratuidad de la Universidad: Todo está centrado en que el alumno se quede con la copla y no en acabar la jornada cuanto antes. De hecho se considera extraño que un alumno repita asignaturas y el porcentaje de suspensos es bajísimo aquí, nuevamente el opuesto que en Málaga. Pero hablemos de los eslovacos. En clase, tratando con ellos, uno se percata de detalles o diferencias curiosas. Por ejemplo es muy común realizar bromas delante del profesor y hablarle de forma bastante campechana. La gente desayuna/almuerza en clase como si estuviera en casa y abren sin tapujos sus botellas de dos litros de agua exageradamente gasificada, pero todo con educación, sin que la comodidad riña con la grosería. El próximo lunes tengo el primer examen y será entonces cuando pueda comprobar si toda la amabilidad y bienestar anteriores son una ilusión o la realidad.
Pero antes invadiremos Polonia.





Recent Comments